lunes, 31 de octubre de 2011

I N C O N D I C IONAL
Entonces me escondo detrás del florero de alhelí
que reina imperante sobre la mesa de verdadero ornato, sediento de ti,
así perviví, colando la vi mi mirada de cándido nato
con ella te desato, miren tus ojos más allá de mi recato.

Un loto, una flor devota púrpura que te cubre el rostro
para mí que pierdo el habla, para mí que no te vea en nuestro
espacio sobre la tabla, cubierta de seda limpia, te cedo limpio
el juego que ganaste cuatrocientos segundos de relojes de litio.

Quisiera poder trasplantarte, bebé, de tu manera trágica,
pero me pongo asceta cuando te oigo decir cosita trágica,
cosas que te salen así por así forzadamente bien.
Sonreír te sale bien, de maravilla, cien de cien.

Pero detenerme a calcular no es la mejor opción
cuando el tiempo pasa y sobre todo tu sonrisa pasa
con noble aceleración:
mi corazón se retrasa...
se retrasa.

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